Cuando se habla de comprar un coche eléctrico, una de las primeras preguntas suele ser cuánto cuesta. Pero hay otra que merece la misma atención: ¿es un coche eléctrico más barato de mantener que uno de gasolina o diésel?
La respuesta depende de varios factores, como el modelo, el tipo de uso, el precio de la electricidad o dónde se realiza la recarga. Sin embargo, hay una diferencia que resulta especialmente interesante: el coste de la energía necesaria para recorrer cada kilómetro.
Con la gasolina y el diésel moviéndose alrededor de los 2 euros por litro en España, utilizar el coche todos los días supone un gasto cada vez más relevante. En cambio, cargar un vehículo eléctrico en casa puede reducir considerablemente el coste de los desplazamientos.
Por eso, si estamos buscando un coche eléctrico más barato de mantener, no basta con fijarse únicamente en el precio de compra. También hay que mirar cuánto cuesta utilizarlo a lo largo del tiempo.
El coste de recorrer 100 kilómetros
Para realizar una comparación sencilla podemos utilizar unas cifras de referencia. Imaginemos un vehículo de gasolina con un consumo de 7,2 litros cada 100 kilómetros, un diésel que consuma 6,7 litros y un coche eléctrico con un consumo de aproximadamente 17 kWh cada 100 kilómetros.
Si tomamos como referencia un precio de 1,92 euros por litro para gasolina y diésel y de 0,18 euros por kWh para la electricidad, el resultado es bastante diferente.
| Tipo de vehículo | Consumo | Precio de la energía | Coste por 100 km |
|---|---|---|---|
| Gasolina | 7,2 l/100 km | 1,92 €/l | 13,82 € |
| Diésel | 6,7 l/100 km | 1,92 €/l | 12,86 € |
| Eléctrico | 17 kWh/100 km | 0,18 €/kWh | 3,06 € |
Con estos valores, recorrer 100 kilómetros con un coche eléctrico supone alrededor de 3 euros, frente a los casi 14 euros de un vehículo de gasolina.
Eso significa que, en estas condiciones, el coste energético de un coche eléctrico puede ser aproximadamente cuatro veces inferior al de un vehículo de combustión.
Estos datos ayudan a entender por qué un coche eléctrico más barato de mantener puede marcar una diferencia importante cuando se utiliza a diario.
Hay que tener en cuenta que se trata de una comparación orientativa. El consumo real depende de cada modelo y el precio de la electricidad cambia según la tarifa, la hora y el tipo de recarga.
Cargar en casa cambia las cuentas
No todas las recargas de un coche eléctrico cuestan lo mismo.
Quien dispone de un punto de carga en casa puede aprovechar las horas con precios más económicos y planificar las recargas. En cambio, utilizar exclusivamente cargadores públicos, especialmente los de alta potencia durante viajes largos, puede tener un coste por kWh superior.
El PVPC, por ejemplo, tiene precios horarios que Red Eléctrica publica diariamente y que pueden consultarse en función del día y la hora.
Consultar los precios horarios del PVPC en Red Eléctrica
Por eso, para determinar si un coche eléctrico es más barato de mantener, también hay que tener en cuenta dónde se realiza la recarga y qué tarifa utiliza el conductor.
Un vehículo eléctrico utilizado principalmente en trayectos diarios y cargado habitualmente en casa puede ofrecer una diferencia económica considerable frente a un coche de gasolina o diésel.
¿Cuánto se puede ahorrar al año?
La diferencia se aprecia todavía mejor cuando hacemos las cuentas a largo plazo.
Un conductor que recorra 15.000 kilómetros al año necesitaría aproximadamente:
- 2.073 euros en gasolina.
- 1.929 euros en diésel.
- 459 euros en electricidad para un coche eléctrico cargado al precio medio utilizado en esta comparación.
| Tipo de vehículo | Coste energético anual |
|---|---|
| Gasolina | 2.073 € |
| Diésel | 1.929 € |
| Eléctrico | 459 € |
La diferencia frente a la gasolina se acerca a los 1.600 euros anuales. Frente al diésel, el ahorro rondaría los 1.500 euros.
No significa que todos los conductores vayan a conseguir exactamente este ahorro. El consumo de cada vehículo es diferente y el precio de la electricidad puede variar según la tarifa contratada y el momento de la recarga.
Pero sí permite hacerse una idea del impacto que puede tener el coste energético cuando el coche se utiliza con frecuencia.
Para quienes buscan un coche eléctrico más barato de mantener, este es uno de los primeros cálculos que merece la pena hacer: cuántos kilómetros recorren al año y cuánto cuesta realmente la energía que necesitan.
También importa el mantenimiento
El ahorro no termina necesariamente en la energía.
Un coche eléctrico cuenta con una mecánica diferente a la de un vehículo de combustión. No necesita elementos como el aceite de motor o determinados filtros y componentes asociados al funcionamiento de un motor térmico.
Esto puede traducirse en unas necesidades de mantenimiento diferentes a lo largo de la vida del vehículo.
Aun así, hay otros elementos que siguen necesitando atención, como neumáticos, frenos, suspensión o sistemas electrónicos. Además, el coste final dependerá siempre del modelo y del mantenimiento recomendado por el fabricante.
Por eso, más que hablar de un ahorro idéntico para todos los conductores, tiene sentido analizar el coste total de utilización de cada vehículo.
El objetivo de encontrar un coche eléctrico más barato de mantener pasa precisamente por valorar el conjunto: energía, mantenimiento y uso habitual.
SERES 3 y SERES 5: dos formas de entender la movilidad eléctrica
En SERES, esta transición hacia la movilidad eléctrica se materializa en una gama formada por modelos pensados para diferentes necesidades.
El SERES 3 ofrece una propuesta eléctrica compacta para quienes buscan un vehículo práctico para el día a día. Cuenta con 120 kW de potencia y 300 Nm de par, una autonomía de hasta 331 km WLTP y capacidad de carga rápida del 20 al 80 % en aproximadamente 30 minutos.
Por encima se encuentra el SERES 5, una propuesta eléctrica de mayores prestaciones y dimensiones. Su configuración alcanza los 299 CV y ofrece una autonomía de hasta 500 km WLTP, junto con un interior orientado al confort y una amplia dotación tecnológica.

Ambos modelos cuentan con una garantía de batería de 8 años o 150.000 kilómetros, según las condiciones establecidas por el fabricante.
¿Cuándo resulta especialmente interesante un coche eléctrico?
La respuesta depende de los hábitos de cada conductor.
Para alguien que realiza pocos kilómetros al año y no dispone de un punto de carga doméstico, la diferencia puede ser menor. Sin embargo, para quienes utilizan el coche diariamente y pueden cargarlo habitualmente en casa, el coste energético puede convertirse en uno de los principales argumentos económicos.
Cuantos más kilómetros se recorren, más importancia adquiere el precio de cada kilómetro.
Por ejemplo, pasar de 10.000 a 20.000 kilómetros anuales aumenta prácticamente al doble el impacto del coste energético. Si además existe una diferencia significativa entre el precio de la electricidad y el de los carburantes, esa distancia económica se acumula con el tiempo.
Por eso, al valorar un coche eléctrico más barato de mantener, es importante pensar también en el uso que tendrá el vehículo durante los próximos años.
¿Es entonces un coche eléctrico más barato de mantener?
La respuesta no puede reducirse a una única cifra.
El coste total depende del precio de compra, financiación, seguro, mantenimiento, neumáticos, consumo, tarifa eléctrica y tipo de recarga, entre otros factores.
Pero si nos centramos en el coste de utilizar el vehículo, la electricidad puede ofrecer una ventaja importante frente a los carburantes, especialmente cuando la recarga se realiza en casa.
Con los precios de gasolina y diésel cerca de los 2 euros por litro, recorrer kilómetros con electricidad puede suponer una diferencia considerable para quienes utilizan el coche habitualmente.
Por eso, calcular el coste total de uso es fundamental para saber si un coche eléctrico es más barato de mantener a largo plazo.
En definitiva, encontrar un coche eléctrico más barato de mantener no consiste únicamente en buscar el modelo con el precio de compra más bajo. También implica analizar cuánto cuesta cada kilómetro, dónde se puede cargar y cuántos kilómetros se recorren al año.
Porque el precio que aparece en la etiqueta es solo una parte de la historia. La otra empieza cada vez que arrancas y termina cuando haces números.